martes, 16 de junio de 2015

¡ANALFABETA!

¿En qué momento dejamos de ser analfabetos digitales? ¿Acaso ahora somos analfabetos internáuticos?


Con el ritmo vertiginoso que hemos llevado durante estas semanas de curso, se me van planteando a menudo nuevas cuestiones que aún no he tenido tiempo de digerir. Y es que toda digestión lleva su tiempo, y a veces vale la pena pararse un momento a descubrir nuevos sabores...
Recuerdo como si fuera ayer cuando hace unos años cómo nos advertían a menudo de que en un futuro próximo, cualquiera que no supiera utilizar un ordenador sería considerado un analfabeto. Costaba asimilarlo, la verdad; en ese momento no todos podíamos permitirnos disponer de un ordenador personal, y la informática se veía aún como una especialidad a la que los mejor dotados decidían dedicarse, como si el uso de una computadora constituyera una finalidad en sí misma.

Cuando terminé mis estudios, me descubrí a mi misma analfabeta. Mis nociones de informática podían considerarse de nivel "supervivencia". Y es cierto que ese era el nivel al que la mayoría de recién titulados aspirábamos... Pero no por eso dejó de resultar muy embarazoso para mi pasar algunas de mis primeras horas como profesional especializada recibiendo lecciones de mi jefe sobre cómo sacar provecho de una hoja de cálculo, o cómo buscar contenidos en una base de datos que, para mayor desesperación, contenía muchísimos más contenidos que las enormes estanterías de la biblioteca de la facultad en las que había estado aprendiendo a realizar esa tarea.
El paso de los índices temáticos a la búsqueda avanzada fue realmente una experiencia traumática, que tardé meses en asimilar, e incluso años hasta dominar completamente.

Mi alfabetización digital.

El firme propósito de no volver a sentirme como una cría frente a una máquina indomable obró maravillas. Aprendí a utilizar cuantos recursos caían en mis manos, e incluso he terminado reparando los ordenadores de amigos y familiares cada vez que alguno sufre un percance. Creo que hoy día ya no soy en modo alguno analfabeta digital. Tengo, como todos, mis limitaciones... No todo puede saberse y mucho menos dominarse. Pero mi ordenador se ha convertido en instrumento para realizar muchísimas actividades que no podía hacer sin él, o para hacer mejor y más rápido otras que siempre había hecho. Ya sé leer y escribir. Estoy alfabetizada. Y con este convencimiento he vivido los últimos años satisfecha de los avances que he ido logrando en relación con estas maquinitas que a menudo nos exigen grandes niveles de paciencia y un cambio de punto de vista para dejarse domar. 

No tardé en incorporar la red a mi día a día cuando ésta fue accesible al gran público. Me convertí en asidua consumidora de contenidos en línea, en usuaria de múltiples herramientas compartidas por seres desconocidos que dedicaban su tiempo a compartir contenidos en la nube, mediante un conocimiento del medio y de la tecnología que se me antojaba inaccesible al gran público. Aprendí a leer internet. E incluso leía con más habilidad que muchos de mis conocidos. Lo hacía rápido, de forma eficaz, y disfrutando de la lectura. Nadie se atreverá a llamarme analfabeta digital!

Aprendiendo a escribir.

Hasta que después de tantos años, descubro que aún no sé escribir. Tantos años usando internet a diario, y para todo, me doy cuenta de que he aprendido a leer, pero no sé escribir! No tengo ni idea de cómo generar, crear... Lo que sea. información, opinión o cuentos chinos... La cuestión es que me he limitado a observar lo que otros creaban sin lanzarme a crear algún tipo de contenido.

También es verdad que uno a veces no considera tener mucho interesante que compartir. Al fin y al cabo no soy precisamente erudita en ninguna materia, y me cuesta imaginar que alguien pueda sentarse frente a la pantalla de su ordenador y, teniendo en cuenta todo el mundo al que puede acceder desde ahí, ponerse a leer precisamente lo que yo comparta.


Pero al final, a caminar se empieza dando un paso. Así que, sin planteármelo, me encuentro en estos momentos practicando mis primeras letras, afinando mi caligrafía. Supongo que empezando a dejar por fin el ser analfabeta (por lo menos, hasta que otra nueva tecnología me desbanque). Espero que estos cuadernos sirvan para llegar a componer un día un párrafo entero. Si uno lo piensa bien, nunca es tarde para alfabetizarse.



2 comentarios:

  1. Estupendas reflexiones. Todos tenemos algo que compartir, aunque no lo creamos, y si a cambio los demás nos aportan su sabiduría, estaremos creando una red de conocimiento sin límite que nos puede ayudar mucho más de lo que nos pensamos en nuestra vida, siempre que sepamos sacarle todo el jugo, Saludos ;)

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    1. Muchas gracias por tu comentario!

      Cierto que nos retroalimentamos unos a otros,y no hay día que me acueste sin haber aprendido algo, no ya del curso solamente, sino de las aportaciones de los compañeros. Pero cuánto cuesta empezar a hablar!

      Saludos;-)

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Por algún sitio había que empezar. En este espacio doy mis primeros pasos en la aventura de aprender a comunicarme con el mundo a través de un blog. Resulta apasionante, porque es una tarea que llevaba tiempo aplazando, buscando excusas de todo tipo para autojustificar no dedicar un tiempo a explorar todo lo que puede dar de sí este medio. Pero como alguien dijo alguna vez, nunca es tarde si la dicha es buena.

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Este blog nace de la necesidad de poner en práctica los conocimientos que vaya adquiriendo durante la realización del MOOC Encontrando tesoros en la red de la plataforma MIRIADAX, y espero pueda albergar el esquema básico que surja del mismo.